ENTREVISTA A JAVIER MÉRIDA @jvmerida

Javier Mérida, doctorando en Derecho, comparte su experiencia con nosotros. Su tesis doctoral se titula ‘El acceso a la función pública. La discrecionalidad técnica y los retos del empleo público en la IV Revolución Industrial’ y está dirigida por Ricardo Rivero (rector de la Universidad de Salamanca).

¿Qué fue lo que te motivó a hacer la tesis?

Mi interés por la investigación y la docencia, ambas, junto con la gestión universitaria, forman parte de mi pasión, donde me siento realizado y doy lo mejor de mí mismo, esa motivación es lo que marca el camino de una persona, la señal definitiva para entender que estás ante tu verdadera vocación.

En el transcurso de mis estudios universitarios, más concretamente en la parte final de los mismos, trabajé en temas como ética y responsabilidad en el desempeño de funciones públicas o la discrecionalidad técnica en el acceso al empleo público, lo que constituye mi otra gran pasión: la necesidad de que la política ayude a transformar la sociedad, generando oportunidades para todos bajo un control de los recursos comunes. Ser capaces de priorizar y generar políticas públicas efectivas desde un plano de justicia social no es nada fácil, por ello la necesidad de tener actores públicos formados y capacitados, en búsqueda constante de modelos de administración y gobernanza pública.

Actualmente estás trabajando mientras escribes las tesis. ¿Cómo te organizas?

No es fácil trabajar a tiempo completo y establecer rutinas para avanzar en la tesis doctoral, por ello hay que tener claro el nivel de compromiso con uno mismo, centrar tus objetivos en el largo plazo y sacrificar muchos momentos, bien sea de ocio o incluso familiares. La constancia y la superación son aliados indiscutibles en un proceso de crecimiento como este, en cambio, el mayor de los problemas serán las excusas y las justificaciones, en definitiva, autoengañarse para estar conforme; en ese instante deberás reconsiderar si estás en posición de continuar con tus estudios doctorales.

En ese esquema de pensamiento, mi jornada laboral ocupa el espacio de la mañana, siempre disponible por si surgen inconvenientes en el resto del día, mientras que las tardes están reservadas a la lectura de artículos, libros y demás materiales para la tesis doctoral. Al final de cada semana establezco micro metas como fórmula para medir ese compromiso inicial del proyecto de investigación. No hay nada mejor como ser sincero con uno mismo; la crítica ayuda a detectar ineficiencias y evaluar soluciones.

Tu director, Ricardo Rivero, ocupa actualmente un importante cargo de gestión (rector de la Universidad de Salamanca). ¿Hasta qué punto se ha visto afectado el proceso de dirección de tesis?

Es de justicia reconocer que es un placer y un honor tener como director a Ricardo, su aportación al Derecho Administrativo es de un calado trascendental en España y en Latinoamérica, principalmente, pero muy valioso y reconocido también en diferentes partes del mundo. El recibir sus consejos y sus aportaciones, su apoyo y su dedicación, son una razón más para esforzarse y estar a la altura.

Debo poner en valor a mi director, además de por su función docente e investigadora, por su compromiso con la gestión universitaria, que no ha restado ni un ápice la atención y el seguimiento que mantiene con nosotros, todo lo contrario, las respuestas a los Mail, a las llamadas telefónicas o las visitas a su despacho, son inmediatas, sin demoras, siempre muy cercano en su acompañamiento.

Tu tesis trata sobre los retos del empleo público en la IV Revolución Industrial. ¿A qué retos que se enfrenta el empleo hoy en el mercado laboral, así como en los modelos de negocio de las empresas?

Los empleos que hoy conocemos, así como las características que nos facilitan el acceso a los mismos, están en entredicho. Las necesidades de esta nueva época están sin responder, y la desconexión entre el mundo real y las capacidades empresariales y públicas, todavía hoy, por solucionar. Por tanto, se hacen necesarios nuevos perfiles laborales que acompañen su formación con otras aptitudes y elementos transversales, solo así el futuro se convertirá en presente, atenuando las graves consecuencias de no llegar a tiempo.

Nuestro mundo está ante un cambio de época: la gestión de nuevas fuentes de energía, la degradación medioambiental, la gestión de recursos hídricos limitados, la deforestación y desertización de los territorios, la desigualdad creciente entre ricos y pobres, las crisis sanitarias globales, las amenazas terroristas… Todo ello con respuestas locales, sin coordinación y cooperación intergubernamental. Todo lo que nos rodea está en continua transformación. Ante eso no podemos mantener una mirada estática e invariable. Debemos destacar por las aportaciones que debe hacer este siglo al desarrollo y el avance de la humanidad. Las administraciones públicas, su capital humano y sus recursos están convocados a ello.

La clave del empleo en un futuro próximo radica en las nuevas herramientas de base tecnológica. ¿Crees que esto se ha incrementado y adelantado en el tiempo por la COVID-19?

La crisis de la COVID-19 ha posicionado en el presente los retos de transformación digital del futuro, y esto nos obliga a reposicionar toda clase de iniciativas, tanto de carácter privado como aquellas de titularidad pública. Este problema sanitario nos ha colocado frente al espejo de la incapacidad y las prisas por llegar a tiempo, cumpliendo el expediente, pero sin los cambios profundos y no de maquillaje que necesita nuestro modelo.