ENTREVISTA A MARÍA ISABEL GARCÍA @garciiaga

Las razones que llevan a un individuo a enrolarse en la causa de un grupo yihadista es un fenómeno complejo que debe ser explicado a través de un enfoque multidisciplinar.

Hasta ahora, hay muy pocos estudios sobre ello y, en particular, sobre las mujeres. María Isabel García, mujer valiente y luchadora, ha estudiado en profundidad, durante los últimos cuatro años, el papel de las mujeres vinculadas a Daesh, lo que finalmente se ha traducido en una tesis doctoral que acaba de depositar en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (Madrid): ‘El proceso de radicalización femenina en España. Un análisis de mujeres condenadas por su vinculación a Daesh’.

¿Por qué has escogido este tema?

Pues todo surgió en el año 2014. En ese momento estaba estudiando un máster sobre temas relacionados con la seguridad internacional y coincidió con la autoproclamación del califato de Daesh en Siria e Irak y la movilización transnacional de occidentales a esa zona. Fue una novedad y todo el mundo estaba impactado con el tema, sobre todo con las mujeres que se habían desplazado a estos territorios. Me pareció interesante entender las razones que estaban detrás de esta decisión, así que lo elegí como tema para mi TFM. Posteriormente, continué con el doctorado y ya que aún quedaban muchas preguntas por responder, quise seguir analizando el fenómeno.  

¿Te has encontrado con dificultades a la hora de recopilar información?

La verdad es que recopilar las fuentes primarias fue algo complicado, sobre todo al principio del doctorado. Hay que seguir bastantes procedimientos administrativos para contar con determinada información y la temática de mi tesis es bastante sensible. Por ejemplo, la primera vez que pedí permiso a Instituciones Penitenciarias para hacer entrevistas a internas condenadas por terrorismo yihadista me lo denegaron. Tuve que esperar dos años para conseguir el acceso. El resto de instituciones como la Audiencia Nacional, la Policía o la Guardia Civil mostraron interés y predisposición a entender el fenómeno desde el principio.

¿Cómo ha sido el proceso de recopilación? ¿Qué fuentes has empleado?

La principal fortaleza de mi investigación es que he contado con una gran variedad de fuentes primarias. Así, he podido entrevistar a 11 mujeres que han sido condenadas por delitos relacionados con el terrorismo yihadista, pero también he podido hablar con familiares o abogados que han llevado sus causas. También con profesionales que las han tratado y que me han aportado otra perspectiva del fenómeno. Asimismo, la base documental con la que cuento también está formada por diferentes fuentes jurídicas como sentencias, autos de prisión y sumarios de operaciones antiterroristas en las que estaban involucradas mujeres.

Aparte de contar con los testimonios de las protagonistas, también me resultó indispensable desplazarme a uno de los principales focos de la actividad yihadista en España: Ceuta. Estuve en la ciudad unos días realizando trabajo de campo y entrevistándome con profesionales en la materia. Esta fue también la razón que me llevó a elegir la Universidad de Birmingham como estancia de investigación. Esta ciudad británica está considerada como uno de los puntos calientes del extremismo islamista en el país. Gracias esta experiencia pude extraer lecciones de profesores y expertos en la materia que enriquecieron mi investigación.

¿Cuáles son los factores psicosociales que conducen a un individuo a abrazar la militancia islámica?

El estado anímico por el que atravesaron las mujeres de mi análisis y su robustez psicológica parecen ser la clave para entender las razones que les llevaron a iniciar un proceso de radicalización. Este, además, se ve reforzado por la presencia de otra serie de vulnerabilidades como un entorno con vínculos con el yihadismo, escasa educación, su juventud o presencia de marginalización social.

En el caso de las mujeres, ¿crees que en su mayoría han sido víctimas de manipulación psicológica?

Existe evidencia empírica que apunta a que los grupos terroristas utilizan las mismas dinámicas que las sectas para reclutar a las personas. Ten en cuenta que una persona no pasa de un día a otro a apoyar una causa violenta, sino que se tiene que producir una reforma de pensamiento. Esta circunstancia no afecta solamente a las mujeres, sino que también se puede encontrar en los hombres, pero por ahora es un campo poco estudiado y en el que hay discrepancias. 

¿Cómo te sientes ahora que has depositado la tesis?

Pues tengo una sensación de libertad que no había experimentado en bastante tiempo. Ahora mismo puedo recuperar la vida social y los hobbies que tenía olvidados por el trabajo que conlleva escribir la tesis. Sin embargo, al mismo tiempo también tengo una sensación de vacío tras haber parado de trabajar en algo a lo que he dedicado tanto tiempo de mi vida.

¿Qué planes tienes una vez que la defiendas?

Pues la defensa será en septiembre, así que desde ya tengo que ponerme a trabajar por mejorar mi currículum y poder optar a alguna beca postdoctoral que me permita seguir en el mundo académico. De momento me gustaría seguir trabajando en España pero no descarto hacer alguna investigación en EE.UU o Israel.

¿Qué les dirías a los doctorandos que nos leen?

Escribir la tesis es uno de los trabajos más difíciles a los que me he enfrentado, aunque también ha sido uno de los más gratificantes. Creo que es esencial saber organizarse desde el principio (aunque en las investigaciones todo va cambiando a medida que se avanza) y contar con directores que sepan guiarte.