Artículo de Iria Vázquez Santiago

Todos hemos experimentado alguna vez ansiedad ante determinados acontecimientos o situaciones, por ello es necesario aprender a manejar esta emoción para evitar las consecuencias negativas y sacar lo mejor de nosotros mismos. No es malo sentir ansiedad, lo malo es bloquearnos con base en ella.

La EBAU, la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad, es una de las situaciones con mayor poder ansiógeno que tendrán que pasar los jóvenes que quieran acceder a la formación académica superior. Este año, condicionado por la COVID-19, tendrá el añadido de que la nueva situación sanitaria le impone, con medidas de higiene y distanciamiento social que aumentan el nivel de nerviosismo que los alumnos puedan sentir.

El tiempo que se dedica al estudio es uno de los factores que más correlacionan con la ansiedad ante los exámenes, siendo la intervención ante esa variable la que más favorece su control.

Las técnicas que ayudan a gestionar de manera eficaz el tiempo de estudio son:

  • La priorización de tareas: identificar las asignaturas más significativas o de mayor dificultad para la persona, dedicándole más recursos cognitivos y de tiempo.
  • Fraccionar las tareas: enumerar las tareas a realizar a lo largo de la jornada de estudio, realizando una planificación en la que se contemplen los horarios según las materias a preparar, tiempo para los repasos de las diferentes asignaturas y para los correspondientes descansos, siendo recomendable realizar más cantidad de sesiones de menor duración. Cuanto más definida esté la agenda, mejor rendimiento se logrará si se cumple.
  • Maximizar la capacidad personal: identificar a lo largo de 24 horas los momentos del día de máximo rendimiento, por tener más facilidad de mantenimiento de la atención y por lo tanto de afianzamiento del estudio a realizar.

Otro factor que tiene peso en el control de la ansiedad ante los exámenes es la importancia de tener una actitud optimista y de control interno: el pensar de manera productiva, construyendo hábitos que nos ayuden a fomentar nuestros talentos personales y el confiar en nuestra capacidad para conseguir los objetivos que nos planteamos, afianzando los pensamientos como el “yo puedo”, acompañados por unos hábitos de estudio previos que nos permitan ir con mayor seguridad a la situación estresante de realización de los exámenes.

No olvidemos la realización de ejercicio físico, hábitos saludables de sueño y de alimentación: porque si nuestro  cuerpo está en equilibrio, nuestra mente se verá favorecida ante el aprendizaje y favorecerá que los niveles de ansiedad bajen, siendo las endorfinas generadas por el deporte un buen antídoto ante ella.

Con el tiempo, la dedicación y el apoyo necesarios, la ansiedad se supera y los exámenes están bajo control.

                                                                                                          Iria Vázquez Santiago

                                                                                                   Psicóloga general sanitaria

Terapeuta de conducta