ENTREVISTA A CARLOS CABALLERO @Carlosliver

Carlos Caballero, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, defendió a comienzos del presente curso su tesis doctoral: ‘Hábitos saludables, personalidad, bienestar psicológico y acontecimientos vitales en una muestra de estudiantes universitarios’, dirigida por María Hinojal Benavente Cuesta y codirigida por María Paz Quevedo Aguado. Algunas de las principales conclusiones de este trabajo pusieron de manifiesto que la mayoría de los estudiantes en la etapa universitaria siguen un patrón de sueño corto-medio y que nos encontramos con una población universitaria donde predominan las conductas de consumo de alcohol, tabaco y café, íntimamente relacionadas y potenciadas entre sí, con efectos sobre el descanso nocturno.

¿Por qué escogiste este tema?

Desde que estudié la carrera siempre me ha llamado la atención la parte en la que la enfermería ejerce como educadora en salud, concretamente en los diferentes hábitos de salud. En nuestra sociedad, podemos ver que cada individuo sigue unos hábitos de salud diferentes, desde personas que siguen todas las indicaciones de salud recomendadas por diferentes instituciones, hasta otras que tan solo siguen hábitos saludables aislados. En ese momento fue cuando decidí relacionarlo con nuestra forma de ser (personalidad). Respecto al bienestar psicológico, mi inquietud era conocer si seguir pautas saludables podía hacer que estuviéramos mejor con nosotros mismos. Por último, hablar de acontecimientos vitales es hablar de situaciones estresantes que tienen un impacto en diferentes esferas de la vida del paciente; mi objetivo era saber si ese impacto que generan provoca cambios en los hábitos saludables de quien los padece.

¿Cuántos años has tardado en escribir la tesis?

En total, seis años. Los dos primeros años trabajaba en una línea de investigación diferente, tuve que dejarla porque encontré diversas dificultades para acceder a la muestra clínica hospitalaria. Los cuatro siguientes trabajé en la línea de investigación de la tesis que defendí.

¿Trabajabas mientras elaborabas la tesis?

Los tres primeros años fue un mix de trabajo y paro y desde 2016 hasta el final de la tesis compaginé el estudio con mi trabajo actual de profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud (UPSA).

¿Cómo te organizabas para el estudio?

Los primeros años le dediqué todo el tiempo libre que tenía. Una vez que empecé a trabajar como profesor, trataba de sacar al menos una hora diaria de estudio para la tesis e ir avanzando a un ritmo constante. Los fines de semana trataba de repartir las horas de productividad al 50%, entre trabajo y escribir la tesis (estudio, análisis de datos, interpretación de resultados, etc.).

Dicen que en la vida, en general, hay que quedarse con lo bueno. ¿Con qué cosas buenas te quedas de la tesis?

Me quedo con la profundidad con la que llegas a trabajar el tema central de la tesis; los nuevos aprendizajes que realizas durante el proceso de elaboración; la madurez que vas adquiriendo durante los años de doctorado (es un proceso que te ayuda a configurarte como persona), la gente que conoces durante este proceso (muchos están en tu misma situación, con lo que creas vínculos de apoyo; con otros compartes tu experiencia y desconectas de la tesis) y la satisfacción de ver tu trabajo recompensado el día de la defensa pública.

Y ya que lo mencionas, ¿cómo recuerdas ese día?

El día de la defensa lo recuerdo como un torbellino de emociones. Recuerdo que estaba muy nervioso, sobre todo con el tema de ajustarme a los tiempos de exposición y saber responder a las preguntas del tribunal; a pesar de que días antes había estado ensayando la presentación y revisando que todo fuera bien. También recuerdo que fue un día triste, cerraba una etapa y despedía a una “amiga muy fiel” que me había acompañado durante mucho tiempo. Por último, un día alegre; mi familia, directoras de tesis y amigos estaban contentos por ver recompensado todo el esfuerzo y sacrificio que había puesto en este trabajo de investigación.  Vamos, ¡que fue un mix de emociones!

¿Qué es lo que más te costó en el proceso de elaboración de la tesis?

Si hablamos del proceso de elaboración, hubo partes de la tesis, como la interpretación de los datos empíricos, que fueron momentos difíciles. Mi formación metodológica es menor que la que hay con otras titulaciones, cuya carga en el ámbito de la investigación es más elevada y profunda. Esta carencia hizo que me tuviera que poner al día con manuales y con las directrices que daban mis directoras para sacar adelante el apartado. Si atendemos a la parte más emocional, la tesis es un trabajo muy solitario, estas tú y ella, mano a mano… gestionar eso fue difícil, ya que soy una persona muy sociable y me encanta estar rodeado de gente. También hubo altibajos emocionales. En este sentido, tengo que dar las gracias a mi familia, a mis directoras de tesis y a mis amigos, que siempre estuvieron en los días malos para darme el empujón necesario para seguir.

¿Has podido enviar algún artículo científico sobre la tesis a alguna revista?

Estoy en ello. He presentado ciertas partes de la tesis a algunos congresos nacionales e internacionales, y ahora estoy trabajando en los diferentes artículos que pueden salir de la tesis.

¿Crees que hoy en día hacer una tesis doctoral abre puertas al mundo laboral?

No sé si abre puertas laborales como tal, pero desde luego estamos en un momento donde la formación académica cobra un papel relevante a la hora de conseguir una oferta de trabajo. Considero que tener una tesis doctoral es una forma de distinguirse de otros candidatos y dar peso científico-académico al currículum.

¿Qué aptitudes consideras que debe tener un doctorando?

Diría que tiene que ser una persona con ganas de aprender, que sienta curiosidad por la investigación; que le gusten los retos y crea firmemente en el trabajo que está realizando. También diría que debe ser muy constante, elaborar la tesis es un proceso que implica sentarte todos los días con ella, a estudiar o a escribir las partes que componen el trabajo según el momento de su elaboración en el que se encuentre el doctorando.

Si volvieras atrás, ¿harías de nuevo la tesis o te lo pensarías?

¡No lo dudaría! Por supuesto que sí.

Un consejo para los doctorandos que están comenzando su tesis doctoral…

La tesis doctoral es un proceso largo y en algunos momentos muy duro, pero es precioso el crecimiento académico y profesional que resulta de realizar una tesis. Los aprendizajes, tanto del tema objeto de estudio como los personales y emocionales, son experiencias que te llevas para siempre y que no se olvidan. También, me gustaría animaros a que seáis constantes y a que no os frustéis cuando haya momentos de menos avances en la tesis. Y que no tiréis la toalla; habrá días en los que queráis abandonar, pero ahora, a toro pasado, os puedo decir que siempre hay luz al final del túnel.

¡Ánimo a tod@s!